In our majestic Vejer de la Frontera, this Andalusian jewel perched on a luminous white hill, La Janda Spanish School opens its doors... Uy, perdonad, quería decir que en nuestro majestuoso Vejer de la Frontera, esa joya andaluza encaramada en una colina blanca y luminosa, se encuentra La Janda Spanish School, una escuela de idiomas que hace más de tres décadas abrió sus puertas a estudiantes de todo el mundo con una propuesta tan singular como apasionada. Simplemente piense el lector lo maravilloso que debe ser aprender nuestro idioma al mismo tiempo que se disfruta de los encantos de esta tierra. Por eso, con un modelo de enseñanza basado en la cercanía, la personalización y la hospitalidad, La Janda no es simplemente un centro educativo, sino una experiencia de vida para quienes la eligen y como podéis ver al inicio del texto, es fácil contagiarse de la pasión que desprenden.
Asumimos la Escuela… mis hermanos Cristóbal y Eduardo fueron quienes nos propusieron a mi hermana Elizabeth (profesora) y a mí si queríamos llevar la escuela. Fue algo muy familiar. En mi caso dije que sí porque tras varios años dedicada a la familia necesitaba volver a estar en activoFundada en 1993, La Janda nació bajo la dirección de un equipo diferente, pero con la misma pasión por la enseñanza. Eduardo, hermano de la actual directora, María Oliva Galindo Navas, fue el primer profesor y “fue el que sentó las bases para su evolución”, recuerda María Oliva con gratitud y también sincera admiración.
Los fundadores de la escuela fueron Francisco Herrera, natural de Granada, Juan Carlos, originario de Vejer, quien fue socio durante un corto periodo de tiempo y un ciudadano alemán. Herrera, junto al tercer socio alemán, decidieron trasladar la escuela a Cádiz hace 15 años, en 2010, y así pasó a formar parte del grupo CLIC, que cuenta también con dos grandes centros de español en Málaga y Sevilla. Con ellos, María Oliva trabajó durante los primeros años en la administración, y luego tras un parón, asumió la dirección del centro una vez que decidieron abandonar Vejer.
Desde su fundación, la escuela ha cambiado de ubicación en cuatro ocasiones. Primero estuvo en la calle Sagasta, luego en la majestuosa Casa de José Castrillón, posteriormente en la Avenida San Miguel y, hace apenas un mes, se trasladó a su actual sede en la calle Diputación. “Llevamos apenas un mes aquí... Estábamos en la Avenida San Miguel durante ocho años y hace diez años adquirimos este local en la calle Diputación, pero estábamos muy cómodos”.
En 2010, cuando la familia Galindo Navas asumió el reto de gestionar el centro, la escuela estaba aún ubicada en la casa señorial de los Castrillones, un lugar espectacular y lleno de historia. De hecho, Pepe, conocido taxista del pueblo, solía visitarlos “porque esa casa perteneció a su abuelo”.
A pesar de ser un lugar con un encanto bestial y debido a una obra de gran envergadura que movió los cimientos del edificio, el equipo de La Janda tuvo que trasladarse a otro espacio. La propiedad, perteneciente a un ciudadano alemán, quedó envuelta en un proceso judicial y, ante la imposibilidad de continuar con las clases en un entorno sin ruidos, la escuela se mudó a la Avenida San Miguel, donde permaneció hasta hace apenas un mes.
Como hemos mencionado, el actual equipo directivo asumió el reto de continuar con el legado docente hace más de una década. “Asumimos la Escuela… mis hermanos Cristóbal y Eduardo fueron quienes nos propusieron a mi hermana Elizabeth (profesora) y a mí si queríamos llevar la escuela. Fue algo muy familiar. En mi caso dije que sí porque tras varios años dedicada a la familia necesitaba volver a estar en activo. Además era una experiencia laboral que ya conocía y además bastante bien, sobre todo en el aspecto de gestión y administración”. Así, junto a su hermana Elizabeth, profesora de español y pedagoga, y con el respaldo de Eduardo, quien aportó su vasta experiencia docente, María Oliva ha consolidado una metodología basada en la atención personalizada y la creación de vínculos auténticos con los estudiantes.
Para Elizabeth, la experiencia “era más novedosa, aunque ya contaba con formación en Pedagogía e Integración Social. Posteriormente, realizó un curso intensivo en Sevilla para especializarse en la enseñanza del español a extranjeros”. Eduardo, con su experiencia internacional y formación en múltiples países, les aportó una visión clave para el éxito del proyecto. “Nosotros nos encontramos con culturas muy diferentes y hay que conocerlas para saber tratarlas. Eso nos lo enseñaba Eduardo. Aprendimos mucho de él porque se ha ido formando en muchísimos lugares del mundo y su experiencia nos ha ayudado mucho”.
El proyecto tiene un fuerte arraigo familiar y también mucha pasión. Ambas cuestiones son una constante en el centro y quizás uno de sus grandes atractivos. María Oliva recuerda el origen quizás de esa pasión por la docencia y por el conocimiento de diferentes culturas, así como su integración y la riqueza que desprende. “Siempre nos ha marcado cuando mi hermano Eduardo traía alumnos a casa. Un japonés, un inglés, un danés, un sueco... Veíamos al japonés comer los caracoles que hacía mi madre con palillos y nos encantaba esa atmósfera de intercambio cultural y diversidad. Además, veíamos a mi hermano emocionado, hiperactivo, volcado en su labor porque es un profesor que tiene algo muy especial”.
La pasión por la enseñanza de idiomas y el contacto con diferentes culturas es algo que ha estado presente desde siempre en la familia. Eduardo, ahora en Estocolmo trabajando en el Instituto Cervantes, transmitió ese entusiasmo. “Es una persona inquieta y le encantó el universo cultural que se vive allí”.
Familiar, cercano y responsable
Cuando llegó la oportunidad de asumir la dirección de la escuela, la familia no lo dudó. Por así decirlo, la familia al completo se contagió de esa pasión. Con dedicación y compromiso, han consolidado un proyecto que se distingue por la calidez y cercanía en el trato con los estudiantes. La clave del éxito ha sido siempre el boca a boca, lo que los motiva a cuidar cada detalle para que la experiencia de cada alumno sea inolvidable.
La Janda Spanish School va más allá de los libros y las aulas. La clave de su éxito radica en la inmersión total en la cultura española, ofreciendo actividades como rutas de tapas, clases de cocina, flamenco, visitas a bodegas y excursiones por la naturaleza, es decir, una inmersión total en el entorno social y cultural de la comarca. “La idea es que aprendan nuestra cultura y tradiciones al tiempo que aprenden el idioma”. Y qué duda cabe que es una idea maravillosa y sumamente atractiva…
Desde el centro se ofrecen tres opciones de alojamiento “para los estudiantes extranjeros que vienen a nuestros cursos, aunque, con las facilidades que ofrece internet, encontrar un lugar donde quedarse es más sencillo que nunca. Sin embargo, la opción más popular, elegida por el 80 por ciento de los estudiantes, es el alojamiento con una familia española, ya que esto permite una inmersión lingüística total”.
Eso sí, “nosotros conocemos personalmente a todas las familias con las que se alojan los estudiantes. Mantenemos un convenio con ellas, y ofrecemos tanto pensión completa como media pensión. Lo que buscamos es que tanto las familias de acogida como los estudiantes se sientan cómodos, relajados y disfruten de una experiencia sin conflictos. Nos aseguramos de que la relación entre anfitriones y visitantes sea lo más armoniosa posible, y para ello, estamos siempre pendientes durante su estancia”.
Algunas de las familias “llevan años con nosotros, aunque también incorporamos nuevas para cubrir vacantes por diversos motivos. Las familias son encantadoras y muy acogedoras, aunque la coordinación es fundamental y requiere un gran esfuerzo, especialmente cuando se trata de grupos grandes o de escuelas extranjeras”.
Por ejemplo, “en febrero recibimos 36 estudiantes de un colegio, junto con sus profesores. Estos estudiantes se alojaron en el hotel La Janda, pero cenaban en casas de familia, dos por familia. Buscamos familias con hijos de edades similares a las de los estudiantes para asegurar que la experiencia fuera aún más enriquecedora. El resultado fue maravilloso, y este colegio repite con nosotros cada año. Incluso, antes de regresar a su país, ya nos solicitan la siguiente edición”.
Las familias reciben una compensación económica para cubrir gastos, “y nos comparten las experiencias tan positivas que tienen con los estudiantes. Las conexiones que se crean entre ellos son profundas y duraderas, y muchos continúan en contacto mucho después de que el programa finaliza. Es un verdadero intercambio cultural que beneficia a todas las partes involucradas”.
En cuanto a los menores, “somos responsables de su bienestar desde que los recogemos en el aeropuerto hasta que los regresamos a su país. Estos estudiantes, que tienen entre 13 y 17 años, participan en programas especiales durante el verano”.
También “ofrecemos opciones de alojamiento en apartamentos compartidos o privados. Contamos con un apartamento propio de tres dormitorios, ubicado cerca del centro, que está disponible para los estudiantes que elijan esta opción. Si el apartamento está ocupado, nos encargamos de buscar alternativas similares. Sin embargo, la disponibilidad se ha vuelto más complicada debido a la alta demanda, especialmente en las temporadas altas de verano, ya que la zona es turística”.
La gestión del alojamiento “es una tarea compleja, ya que lo que ofrecemos es una experiencia completa, más allá del aprendizaje del idioma. Nuestro objetivo es proporcionar todas las facilidades posibles para que el viaje de los estudiantes sea lo más cómodo y placentero posible”.
Los estudiantes de español “pueden venir desde una semana hasta 12 o 16 semanas, aunque este último es un caso poco habitual. Lo más común son estancias de dos semanas para los estudiantes europeos y de cuatro semanas para aquellos que vienen de lugares más lejanos como Estados Unidos o Canadá. Muchos optan por cursos semi-intensivos para tener tiempo de explorar la zona y realizar excursiones, con clases que terminan a las 11:30 de la mañana”.
Por ejemplo, actualmente, “tenemos una pareja de 70 años de Canadá, que llegó este lunes y se aloja con una familia española. Son encantadores y disfrutan mucho de la experiencia”.
Diversidad de idiomas y metodología flexible
Aunque la enseñanza del español es la principal actividad de la escuela, también ofrecen clases de inglés, francés, alemán, italiano y otros idiomas bajo demanda, con profesores nativos. “El inglés es la lengua más demandada, sobre todo para la preparación de exámenes oficiales, seguido del alemán”. Además, la escuela ofrece apoyo académico en distintos idiomas, atrayendo a alumnos de localidades cercanas como Benalup, Barbate y Conil.
En cuanto al aprendizaje del español, los alumnos provienen de todas partes del mundo. La escuela se especializa en cursos intensivos que permiten a los estudiantes no solo mejorar su dominio del idioma, sino también sumergirse en el entorno cultural. Ubicada en una región con una gran diversidad de actividades, la escuela aprovecha este contexto para ofrecer una experiencia de aprendizaje integral.
Existen cursos diseñados para residentes extranjeros, una comunidad en constante crecimiento conformada por ingleses, alemanes, suizos, daneses, canadienses e italianos, entre otros. Las clases de español suelen impartirse en horario matinal, aunque para las lecciones privadas se ofrece una flexibilidad total, adaptándose a la disponibilidad del alumno.
Uno de los aspectos diferenciales de esta escuela es su enfoque en la experiencia global del estudiante. Por ello, complementan la enseñanza de idiomas con actividades que reflejan la riqueza cultural y natural de la región. Entre estas actividades se incluyen:
• Gastronomía
• Flamenco
• Surf
• Golf
• Senderismo
• Equitación, ettc
También organizan cursos combinados en colaboración con empresas y profesionales del sector, asegurando un equilibrio entre calidad y precio. “No queremos poner precios desorbitados, pero al mismo tiempo queremos que el estudiante se sienta cómodo y satisfecho”.
Un curso intensivo de 20 sesiones a la semana, de cincuenta minutos cada sesión más alguna actividad adicional, cuesta alrededor de 215 euros.
A pesar de sus más de tres décadas historia, desde la dirección de la escuela se muestran “muy ilusionados con esta nueva etapa, con este nuevo espacio... un lugar diseñado para crear un ambiente cómodo donde aprender idiomas y compartir experiencias. A los estudiantes les encanta. Es más moderno, pero al mismo tiempo muy agradable y confortable”.
E insiste en la esencia del centro… “Aquí se vive como una gran familia. El aspecto humano es fundamental. Nos aseguramos de que el alumno reciba no solo un excelente servicio de clases, sino también una experiencia enriquecedora durante su estancia con nosotros. Realizamos pruebas de nivel para los distintos idiomas, pero también ofrecemos una valoración personalizada para que lo que se le ofrezca sea lo que mejor se adapta a sus necesidades”.
María Oliva también destaca la profesionalidad del personal docente… “Las profesoras son muy profesionales y realizan un seguimiento personalizado de cada estudiante, asegurándose de que su rendimiento sea el mejor posible”.
Lo que los estudiantes se llevan, “además del aprendizaje de un nuevo idioma, es un trato cercano, humano y familiar. Siempre hay una sonrisa, y es muy agradable verles felices, ver que siempre quieren volver… y muchos lo hacen. De hecho, muchos de nuestros estudiantes han elegido Vejer como su segunda residencia”.
Por supuesto, también hay lágrimas en las despedidas, “porque se crean lazos muy especiales. Lo más importante es el aprendizaje, pero no descuidamos ningún otro aspecto. Somos una gran familia y vivimos en un entorno maravilloso, en el que nuestros estudiantes pueden disfrutar de la naturaleza, del surf, de la equitación, del flamenco, de la gastronomía, de nuestras tradiciones como la Feria, la Navidad, la Velada, el Festival de Jazz, el Carnaval, entre otros”.
Y es que esta escuela no es solo un lugar de aprendizaje, sino un espacio donde se crean relaciones que perduran en el tiempo superando la barrera del idioma y la cultura gracias a una maravillosa simbiosis entre aprendizaje y experiencia vital. Por eso nos quedamos con esta frase… “Lo que ellos se llevan, además del aprendizaje de un nuevo idioma, es un trato muy humano, muy familiar, muy cercano. Se llevan una experiencia maravillosa e inolvidable. Desde los inicios siempre está presente la sonrisa. Sinceramente es muy agradable verles felices. Nos ilusiona mucho ver que siempre quieren volver y que de hecho son muchos los que vuelven”.
Y es que, reitera con firmeza María Oliva, “la idea es que aprendan nuestra cultura y tradiciones al tiempo que aprenden el idioma”… o lo que es lo mismo The idea is that they learn our culture and traditions while learning the language.